El informe pericial final niega negligencia en el incendio del Ducado

Articulo publicado en Nueva Alcarria
www.nuevaalcarria.com

   El informe pericial final sobre el incendio del Ducado, encargado por el Juzgado de Sigüenza a dos técnicos del Colegio de Ingenieros Forestales, es concluyente: No hubo negligencia en la muerte de 11 miembros del retén de Cogolludo en julio de 2005. En este documento, al que ha tenido acceso este periódico, se especifica que la barbacoa en la que un grupo de excursionistas inició el fuego estaba situada en un emplazamiento “de bajo riesgo”. El texto concluye asegurando que el operativo de extinción sufrió una serie de circunstancias adversas que no se pudieron prever.
   La muerte de los 11 miembros del retén de Cogolludo en julio de 2005, como consecuencia del incendio que asoló 13.000 hectáreas del pinar del Ducado, no fue a consecuencia de una negligencia. Así se refleja en el informe pericial final sobre la tragedia, al que ha tenido acceso Nueva Alcarria, encargado por el Juzgado de Sigüenza a dos técnicos del Colegio de Ingenieros Forestales, Ana Belén Padrino de la Mata y Gonzalo Carpintero Laguna. El documento, de 48 folios de extensión, plasma igualmente que la barbacoa en la que se originó el incidente estaba situada en un emplazamiento de “bajo riesgo” y que el área recreativa de la Cueva de los Casares, en la que se emplazaba, “era adecuada como protección al medio natural”.

Inevitable:
   El documento concluye asegurando que “el operativo de extinción sufrió una combinación de circunstancias que no se pudieron prever ni evitar en función del plazo de tiempo en que ocurrieron, que estas circunstancias fueron ajenas a las normas y planes de prevención de incendios”.
   En la secuencia de hechos que se relata en el informe técnico, y a tenor de las declaraciones del superviviente, Jesús Abad, queda en evidencia que “el jefe del operativo de extinción siniestrado realizó una inspección previa de la ladera al sur de la divisoria donde se dispusieron a realizar el combate de la línea de fuego”. El informe precisa que “tuvo que haber visto muy claro que sobre la ladera orientada al suroeste de la divisoria no había fuego para llegar hasta el punto de combate”. Además especifica que “la ruta de escape escogida no era una mala opción, incluso era lógica, bajo condiciones normales y previsibles, a tenor de la intensidad y desarrollo de la línea de fuego que se disponen a combatir”. Y no era la única, ya que “la pista recorrida para entrar se adentraba hacia el interior del incendio, cruzando el frente y dentro de la zona ya quemada, quedando con ello en posición de ventaja con respecto al frente de combate, al encontrarse en una zona quemada”.

Decisiones:
   El documento matiza que, tras volcar uno de los camiones, hubo que “tomar decisiones en segundos, una de ellas, la principal, fue tomar la ruta más peligrosa sin saberlo”.   Otra de las cuestiones que se matiza es el hecho de que “en materia de incendios forestales no hay regla teórica o un método más o menos lógico que establezca el comportamiento de las líneas de fuego por las que se desplaza un incendio”. Hay diversas circunstancias que influyen, entre las que se encuentran el viento, la temperatura, el tipo de combustible, la topografía, o el momento del día. “Un frente de llama en un sitio y en dos momentos diferentes son completamente distintos y tienen dos formas de intervención y combate”.
   Los autores llegan a la conclusión de que los once miembros del retén no murieron abrasados, sino asfixiados y que “la huida de los miembros del operativo de extinción no fue tan desesperada” como señala la acusación. La precipitación de uno de los camiones por la ladera “les activó un innato sentimiento de socorro que les ralentizó ligeramente la huida prevista”.
   Este documento sale a la luz después de que en julio de 2007 otro informe ya desechara la hipótesis de negligencia en las operaciones de combate del fuego. Sin embargo, la Audiencia Provincial ordenó la realización de otro en el que se tuvieran en cuenta las llamadas realizadas al 112.

Discrepancias entre la defensa y la acusación particular:
   El letrado que lleva la defensa de los técnicos forestales y de varios cargos políticos imputados, Esteban Mestre, está satisfecho porque el informe pericial “está en la línea de lo que declarado por muchos testigos cualificados y de lo vivido por los técnicos imputados”. Para Mestre, este documento es también importante porque “es independiente y objetivo”. Miguel Solano, uno de los abogados que representa a ocho de las once víctimas del incendio de Guadalajara, considera que el documento “tiene escaso fundamento porque está poco documentado”. Este texto “es una réplica calcada” del que pidió la anterior jueza del caso en Sigüenza y que fue retirado por resolución de la Audiencia.

CONTENIDO EN METALES PESADOS DE LAS AGUAS SUBTERRÁNEAS

PADRINO DE LA MATA, Ana Belén1; MORENO MERINO, Luis1; GARRIDO
SCHNEIDER, Eduardo 2 ; AZCÓN GONZÁLEZ, Antonio 2
1 Instituto Geológico y Minero de España. C/Ríos Rosas 23. 28003 Madrid España.
2 Instituto Geológico y Minero de España. Oficina Regional de Zaragoza.
C/Fernando el Católico 59. 50006 Zaragoza. España.

RESUMEN
   Este trabajo se enmarca en una línea de investigación que el IGME, a través de la Dirección de Hidrogeología y Aguas Subterráneas, ha emprendido bajo el epígrafe general de “Hidrogeología Urbana”. Se presentan los resultados del estudio previo de caracterización del contenido en metales pesados y algún metaloide como el selenio, de las aguas subterráneas del acuífero detrítico sobre el cual se asienta la ciudad de Zaragoza. Esta ciudad se ha elegido como modelo de sistema de interrelación ciudad-acuífero debido a sus peculiares características: acuífero libre sensible a los procesos de contaminación, e importante desarrollo urbano e industrial. Se han muestreado un total de 45 puntos entre pozos y sondeos, situados en el interior del casco urbano, de forma simultánea al muestreo de aguas se han recogido suelos y se ha realizado un inventario de focos potenciales de contaminación.
   Las concentraciones halladas son, en la gran mayoría de las ocasiones, inferiores a los límites marcados por la reglamentación técnico sanitaria para aguas de consumo (RTS, B.O.E., 1990) que se ha tomado como referencia en este trabajo; por debajo del límite de detección se encuentran: plata, berilio, cadmio, antimonio, torio, titanio y vanadio. En concentraciones inferiores a las máximas admisibles aparecen: bario, cobalto, cromo,
cobre, molibdeno, plomo y uranio. Los únicos metales que se han encontrado en concentraciones superiores han sido: aluminio (tres muestras), manganeso (tres muestras), selenio (13 muestras) y zinc (11 muestras).
   En la actualidad se está investigando el origen de los elementos hallados en mayor concentración: selenio (de procedencia seguramente natural), zinc (muy probablemente debido a la corrosión de las propias captaciones de agua), aluminio (natural, procedente de la alteración de silicatos) y manganeso.
PALABRAS CLAVE: Hidrogeología urbana, Metales pesados, Zaragoza.

INTRODUCCIÓN
   La ciudad de Zaragoza se sitúa en la zona central de la depresión terciaria del río Ebro que es su cauce principal; en el interior del casco urbano de la ciudad confluyen otros dos importantes ríos: el Gállego por la margen izquierda del Ebro y el Huerva por la derecha.
   La generación de un sistema de terrazas aluviales y glacis durante el Cuaternario ha configurado un importante acuífero aluvial en la zona central de valle cuyo zócalo impermeable está constituido por potentes series detríticas y margo-yesíferas.
Las aguas subterráneas en este contexto geológico adquieren una notable mineralización no sólo por los materiales en contacto con el flujo subterráneo, sino también por los aportes superficiales de cuencas adyacentes que terminan por infiltrarse en este acuífero y por la elevada vulnerabilidad, circunstancias que condicionan una calidad generalmente deficiente para ser utilizada en un territorio con gran demanda de recursos hídricos en todos los sectores de producción.
   El resultado es un elevado grado de mineralización que fácilmente supera los 1.000 mg/L. La conductividad sobrepasa frecuentemente los 2.000 μs/cm, y la dureza media los 75 ºF. El ión sulfato es el principal responsable de la mineralización seguido del cloruro, bicarbonato, sodio, calcio y magnesio. Se observan además elevados contenidos en nitratos (40 – 70 mg/L) como consecuencia de la infiltración y lavado de los abonos nitrogenados con las aguas de regadío.
   Desde el punto de vista del posible uso del agua subterránea para abastecimiento de la población, los límites definidos por la R.T.S. la situarían como “sanitariamente tolerable” debido a su contenido microbiológico aunque con limitaciones derivadas de su elevada

CONTENIDO EN METALES PESADOS DE LAS AGUAS SUBTERRÁNEAS EN LA CIUDAD DE ZARAGOZA
Figura 1. Situación de la zona de estudio.
dureza y exceso de sulfatos. Además, el elevado contenido en nitratos puede ser también un factor limitante (Catalán Lafuente, 1981).
   Para el uso en procesos industriales, hay que tener en cuenta que los altos contenidos en Ca y Mg pueden ocasionar la formación de precipitados e incrustaciones en depósitos y tuberías, inconvenientes en operaciones de lavado con detergentes y en operaciones de electroplateado. El contenido en sulfatos podría afectar por corrosión a los depósitos y conducciones de cemento.
   En definitiva, se trata de un agua de calidad química poco adecuada, tanto para usos domésticos como para ciertos procesos industriales, aunque en ausencia de otras fuentes de abastecimiento podrían ser utilizadas para los primeros si cumplen las condiciones microbiológicas exigidas por la RTS y para los segundos si se ve sometida a procesos de ablandamiento.
   Desde el punto de vista del uso agrícola, según las normas Riverside predominan las clases C3 y C4; se trata de aguas inadecuadas para suelos con drenaje restringido o cultivos sensibles que en cualquier caso deben emplearse con notable exceso para asegurar el lavado superficial del suelo. Según las normas Scott las aguas del aluvial captadas en la margen derecha del Ebro presentan un nivel de alcalinidad tolerable mientras que las de la margen izquierda muestran una calidad mediocre haciendo necesaria la construcción de drenajes artificiales en suelos insuficientemente drenados. El boro no supera en ninguno de los casos el límite exigido.
   La concentración industrial y de empresas de servicios incluidas en el término municipal de Zaragoza, genera una importante demanda de recursos hidráulicos para usos distintos a los puramente domésticos. Esta demanda, combinada con unas características geológicas que favorecen la obtención de recursos subterráneos con obras poco costosas (20-30 m. de perforación), determina la proliferación de este tipo de captaciones para satisfacer la demanda industrial bien en circuitos de refrigeración, bien en el propio proceso industrial aumentando en este caso el volumen vertido a las redes de saneamiento por encima de los cálculos basados con redes de suministro municipal.

MATERIAL Y MÉTODOS
   Se ha llevado a cabo una revisión del inventario de puntos acuíferos y un muestreo de aguas subterráneas durante octubre y noviembre de 2000 en 45 captaciones que cubren la zona urbanizada del término municipal de Zaragoza (plano 1). Además de la caracterización general físico-química del agua se han determinado mediante la técnica de ICP masas (equipo de Espectrometría de Emisión de Plasma modelo JARREL-ASH, ICAP-61), 21 elementos: Ag, Al, As, Ba, Be, Cd, Co, Cr, Cu, Hg, Mn, Mo, Ni, Pb, Sb, Se, Th, Tl, U, V y Zn. Se ha controlado “in situ”: alcalinidad, pH, Tª, conductividad eléctrica y nivel freático, cuando ha sido posible, mientras que en el laboratorio de aguas del IGME se han analizado los restantes parámetros físico químicos, componentes mayoritarios y metales pesados.
   El uso más extendido de las captaciones subterráneas es el riego de zonas verdes, hecho que reviste especial importancia pues una de las fuentes principales de elementos traza en los suelos urbanos son los compuestos que se añaden como base de la cubierta vegetal y/o como aditivos fertilizantes (M. Jiménez de Grado, 1997), elementos que, en condiciones adecuadas, pueden llegar a las aguas subterráneas.
   Los pozos y sondeos son generalmente de poca profundidad (menos de 40 metros), ranurados en toda su extensión y con el equipo de bombeo instalado, hecho este que ha dificultado notablemente la toma de muestra. Los niveles freáticos se encuentran relativamente cercanos a la superficie (entre 3 y 15 metros de profundidad).
   La caracterización del nivel freático o el muestreo de las aguas en condiciones adecuadas suele verse dificultado con frecuencia porque: a) la medida del nivel freático es imposible en algunos casos por la dificultad de acceso a pozos equipados; b) la existencia de sondeos que forman parte de circuitos cerrados de refrigeración, en los cuales la toma de muestras inalterada es muy difícil; c) la presencia de sistemas de descalcificación en circuitos de alimentación a sistemas de lavado desvirtúa la calidad natural del agua.

PRESENTACIÓN Y DISCUSIÓN DE RESULTADOS
En la tabla 2 se muestran los resultados analíticos obtenidos en la campaña de octubre de 2000.
La distribución encontrada en los metales estudiados ha sido la siguiente:
– El bario no supera su límite máximo admisible (100 μg/L) aparece en concentraciones entre 30 y 60 μg/L.
– El selenio supera con frecuencia los 10 μg/L, sobre todo en la margen izquierda, aunque la literatura describe numerosos focos antrópicos (industrias de xerocopias, vidrio, cerámica, pigmentos, cosmética, farmacéutica, electrodomésticos y acero, o bien por el uso de fertilizantes fosfatados (Fetter, C.W., 1993), en este caso parece provenir de las formaciones evaporíticas terciarias que rodean las terrazas aluviales.
– El manganeso supera los 50μg/L en tres puntos dispersos: alrededores del Huerva (antigua central eléctrica) y en la margen izquierda del Ebro. Es un metal que, a parte de su utilización industrial, forma parte del compuesto metilciclopentadienil manganeso tricarbonil (MMT), recientemente aprobado como un aditivo de la gasolina. Junto con el Co y V integran un grupo de elementos que, con gran probabilidad, está asociado a procesos de combustión y que seguramente su presencia refleja la influencia que sobre las concentraciones de base natural tiene la deposición de cenizas de sistemas de calefacción (M. Jiménez de Grado, 1997). El Mn puede proceder por tanto de muchos orígenes: tráfico urbano, calefacciones de fuel-oil de viviendas individuales y obras de edificación, presentando por ello un comportamiento estacional que ha de ser comprobado (J.F. Llamas, E. Chacon y E. De Miguel, 1991).
Plano 2. Concentración de selenio (μg/L) en las aguas subterráneas.
Plano 3. Concentración de manganeso (μg/L) en las aguas subterráneas.
– El cobre está distribuido ampliamente en la zona de estudio aunque sin superar nunca el nivel límite (100 μg/L). Este metal se presenta muy raramente en las aguas dulces (de 5 a 1.000 μg/L) siendo interesante su estudio porque en concentraciones de trazas es indispensable para el organismo. Es utilizado en canalizaciones para conducciones de agua que pueden ser atacadas en condiciones determinadas de oxigenación, acidez y temperatura.
– El límite del zinc (100 μg/L) es superado por trece de las cuarenta y cinco muestras encontrándose en los alrededores de los polígonos industriales en ambas márgenes del Ebro. El origen del Zn puede ser industrial siendo un subproducto de la mezcla o producción de latón y bronce, metales galvanizados para tuberías, utensilios, insecticidas, caucho, tintas, etc.; puede entrar también en la composición de algunos insecticidas, fertilizantes y abonos. Estudios de geoquímica urbana arrojan información sobre el contenido en Zn debido al tráfico rodado en ciudades como Madrid (J.F. Llamas 1991), Londres (J. Kelly 1996), Dayton (Charles J. Titter 1980), o Puertollano (J.A. Illescas 1996), pero también para otros elementos como el Pb, Cu, Cr y Ni. (J.F. Llamas, E. Chacon y E. De Miguel, 1991).
Plano 5. Concentración de zinc (μg/L) en las aguas subterráneas.
– El plomo apenas supera los 5 μg/L excepto en el punto 23 (la antigua central eléctrica) siendo su nivel máximo 50μg/L. El origen urbano más probable de este metal, ahora prohibido, es como antidetonante en gasolinas que produce la emisión de dióxido de plomo al aire. Si el plomo se pone en contacto con aguas muy salinas, se forman sales insolubles (sulfatos y carbonatos principalmente) que quedan inmovilizadas en el terreno.
– El antimonio se encuentra en concentraciones muy bajas, entre 0.5 y 1.5 μg/L, siendo su nivel máximo permitido 10 μg/L.
– La plata se encuentra en concentraciones que oscilan entre 0.5 y 1.5 μg/L siendo el nivel máximo permitido 10 μg/L. La presencia de Ag en las aguas subterráneas urbanas tiene su origen más probable en los vertidos procedentes de actividades sanitarias (aleaciones dentales y placas radiográficas, entre otros) e industriales (fotografía, baterías de alta capacidad de Ag-Zn y Ag-Cd, etc.) (M. Jiménez de Grado, 1997).
– El aluminio es superado en dos muestras (200 μg/L) dispersas en la margen derecha. El anhídrido de cloruro alumínico es importante en las industrias químicas de sintéticos y aceite; es usado en decoraciones de edificios (ventanas...) y en miles de aplicaciones industriales como material de construcción. No obstante el Al y el Fe provienen, en una gran proporción, de las redes de los silicatos naturales, enmascarando la presencia de focos potenciales de contaminación. (J.F. Llamas 1991).
– El niquel aparece en dos puntos destacados de la margen derecha superando los 50 μg/L. Se usa en tratamiento de superficies metálicas y puede proceder del polvo o escorias de hornos eléctricos y residuos minerales.
– El cromo aparece entre 10 y 20 μg/L no superando en ninguna ocasión el valor máximo de 50 μg/L. El origen del Cr es claramente industrial, siendo un elemento muy utilizado como agente anticorrosivo en las industrias de acabados metálicos, industrias textiles, curtido y cuero.
– El origen del cadmio es propiamente industrial, encontrándose como subproducto en la obtención de zinc, en las baterías de Cd-Ni, en procesos de electrochapado y revestimientos metálicos (MOPU, 1988). Es frecuente encontrar este metal como consecuencia de la corrosión de las tuberías de distribución de agua. Solo se ha encontrado Cd en cinco muestras, con un máximo de 2,5 μg/L.
– El arsénico se encuentra en la margen izquierda en bajas concentraciones (5-15 μg/L) no superando el máximo (50 μg/L). El As puede estar relacionado con la utilización de herbicidas, pesticidas e incluso fertilizantes a base de superfosfato (MOPU, 1988).
Plano 6. Concentración de aluminio (μg/L) en las aguas subterráneas.

CONCLUSIONES
   Pese a tratarse de un acuífero libre con un nivel freático relativamente alto, que le hace especialmente vulnerable a los agentes contaminantes externos, se aprecia un impacto muy bajo de las actividades potencialmente contaminantes. La mayoría de los valores determinados para los metales pesados se encuentran por debajo de los límites admisibles de la R.T.S.; sin embargo, no hay que olvidar que los efectos de una acumulación excesiva de metales pesados pueden detectarse con el paso del tiempo aunque haya cesado el origen de la contaminación.
   En todos los casos se repite prácticamente la misma pauta de distribución espacial de los contenidos de los elementos metálicos. Se observa como de forma persistente los valores más altos de los metales pesados se concentran sobre la margen izquierda del rio Ebro, que es la que soporta una mayor presión industrial.
   La asociación de metales relacionados a esta zona (Cu, Zn, Se, Mn), parece indicar un origen industrial y la fuerte influencia de la infiltración del agua de los ríos. La adición de compost y fertilizantes ha de ser investigada como otro posible foco de contaminación.
  No obstante existe la posibilidad de que parte de los elementos detectados procedan de las filtraciones y pérdidas de los colectores de vertido de polígonos industriales del extrarradio o de otros potenciales focos externos al casco urbano de Zaragoza, que tras incorporarse al flujo subterráneo son captados posteriormente en los puntos de muestreo, lejos de su lugar de origen.

AGRADECIMIENTOS
Los autores desean expresar su agradecimiento a los responsables de los diferentes organismos públicos de Zaragoza (Ayuntamiento – Servicio de Parques y Jardines, Instituto de Salud Pública) que han contribuido en la realización de este trabajo dando la autorización para recoger muestras y por la ayuda prestada.

BIBLIOGRAFÍA
Catalán Lafuente, J.; 1981, Química del agua.
Illescas, J.A.; Llamas, J.; Higueras, P.; y Del Barrio, S.; 1996. Caracterización geoquímica de partículas sedimentarias en una población urbana e industrial: el caso de Puertollano (Ciudad Real).
Jimenez de Grado, M.;De Miguel García, E.; Llamas Borrajo, J. F.; Chacon Oreja, E.; Mazadiego Martinez, L.F.; Jimenez Alvarez, M.;Del Barrio Martin, S.; 1997. Caracterización de las fuentes antrópicas de elementos traza en suelos urbanos. Elementos trazadores de procesos urbanos. Geogaceta, 21, 147-150.
PADRINO DE LA MATA, Ana Belén; MORENO MERINO, Luis; GARRIDO SCHNEIDER, Eduardo y AZCÓN GONZÁLEZ, Antonio Llamas, J.F.; 1991. Metales pesados en la atmósfera de Madrid. Boletín Geológico y Minero. Vol.102-1. MOPU; 1988. Residuos Tóxicos y Peligrosos. R.T.S. 1990 Reglamentación Técnico Sanitaria; B.O.E. 20-09-1990.

LOS CIPRESES DE LA CATEDRAL DE SIGÜENZA

GONZALO CARPINTERO LAGUNA - Ingeniero Técnico Forestal
Articulo publicado en la revista ABSIDE, nº 25 (Octubre 1995)

Etimológicamente las palabras cupressus o ciprés vienen de la cultura griega, atribuyéndose a los términos kyprós, Isla de Chipre, o Kyparissos, joven pastor amado de Apolo, al que éste convirtió en ciprés, no pudiendo consolarlo de haber dado muerte a su ciervo predilecto.

El género Cupressus se encuentra en el Jurásico medio del Sinaí, en el Paleoceno y Eoceno de Inglaterra, Oligoceno de Centroeuropa, Mioceno y Plioceno de Europa y Norte de Africa.

El ciprés es propio de las montañas semiáridas del Este y Sur de la región mediterránea, Norte de Irán, Tauro Meridional (Anatolia Central), Líbano, Siria, Chipre, Creta, Islas del Sur del Egeo, Sur de Grecia (Parnaso y Peloponeso), Cirenaica, Tunez y Marruecos. Actualmente el ciprés abunda en todos los paises circunmediterráneos, introducido con fines principalmente ornamentales.

En la antiguedad, fué la conífera más usada y apreciada por su madera, teniendo abundancia de referencias como que el Arca de Noé incluía la madera de ciprés en su construcción, o que se usó junto con la de cedro en la construcción del templo de Salomón. En la época egipcia se dedicó a la construcción de arcas funerarias, quedando numerosas piezas, puertas y otros elementos de ciprés en las pirámides. Griegos y romanos grabaron leyes y documentos en tablas de ciprés como signo de permanencia. En la flota de Eúfrates, de Alejandro Magno, se empleó ciprés de Chipre y Fenicia. Los turcos utilizaron esta madera para construir y renovar su flota. En la Biblia se citan grandes bosques de ciprés en el Líbano. Virgilio, Ovidio y otros poetas lo citan muy frecuentemente. Como ejemplo de la durabilidad de su madera, se cita una puerta de Constantinopla, colocada en tiempos de Constantino el Grande y que se hallaba en uso y perfectas condiciones 1100 años después.

Muchos son los caracteres del ciprés que le han hecho tener esa consideración popular de árbol sobrio y fúnebre. Su porte columnar, con el tronco recto y cilíndrico hasta más de la mitad de su altura, con las ramas ergidas. Su seriedad, con las hojas siempreverdes reducidas a pequeñas escamas apretadas unas con otras de forma que aparecen como ramillos rugosos. Sus flores monoicas, de unos 5 mm las masculinas y unos 20 mm las femeninas, con una aparición tan disimulada que apenas se nota su floración.

La Catedral cuenta actualmente con cuatro individuos de la especie Cupressus sempervirens L., llamados comúnmente ciprés o ciprés común. Dos de ellos se encuentran en el Claustro y los otros dos en el Cementerio de los Canónigos.

El estudio consistió en la obtención de variables dasométricas de cada pié por individual, midiendo así: altura total del árbol; altura del tronco sin ramas; altura de la copa; la circunferencia del tronco medida a una altura normal de 1,30 m; el diámetro del tronco a la misma altura normal; el espesor de corteza; la superficie de copa siendo esta la proyección horizontal de la copa sobre el suelo y la edad, obtenida por medición grosera de los anillos.

Veamos en primer lugar los datos obtenidos de los pies del claustro, para identificarlos dividiremos éste en los puntos cardinales, por lo que obtendremos el primer pié situado al Oeste, fácilmente reconocible por tener recubierto el tronco de la colonizadora hiedra (Hedera helix) en tal espesura que sirve de refugio a numerosos mirlos y palomas:
   altura total: 22 m
   altura de tronco: 12,5 m
   altura de copa: 9,5 m
   circunferencia: 2,17 m
   diámetro: 69,11 cm
   espesor de corteza: 5 mm
   superficie de copa: 13,85 m2
   edad: 105 - 110 años

El segundo pié que encontramos en el Claustro se sitúa al Este, teniendo las siguientes medidas:
   altura total: 18 m
   altura de tronco: 10 m
   altura de copa: 8 m
   circunferencia: 1,50 m
   diámetro: 47,77 cm
   espesor de corteza: 3 mm
   superficie de copa: 12,25 m2
   edad: 90 - 95 años

Los pies ubicados en el Cementerio de los Canónigos los localizamos por su cercanía a la entrada, identificado el primero, obtenemos que mide las siguientes variables:
   altura total: 12 m
   altura de tronco: 4 m
   altura de copa: 8 m
   circunferencia: 97 cm
   diámetro: 35,99 cm
   espesor de corteza: 2 mm
   superficie de copa: 3,14 m2
   edad: 85 - 90 años
observaciones. posee dos guías principales que alcanzan igual altura, bifurcadas a los cuatro metros de altura.

El segundo de los pies del Cementerio, situado más lejos de la entrada, tiene:
   altura total: 10 m
   altura de tronco: 6 m
   altura de copa: 4 m
   circunferencia: 1,13 m
   diámetro: 30,89 cm
   espesor de corteza: 2 mm
   superficie de copa: 2,41 m2
   edad: 85 - 90 años
observaciones: el árbol se encuentra tronchado a la altura de 10 m.

Se puede suponer que los pies del claustro son de la misma época, siempre con un marco de error de 5 - 10 años, es decir cuentan con unos 95 ó 105 años de edad. El estado sanitario en que se encuentran es normal. La gran longitud de tronco puede ser debida a la altura de 8 metros de la pared del claustro que le impidió recibir la luz en su época de crecimiento, buscándola con la guía. La misma causa ha beneficiado la colonización por la hiedra.

No ocurre lo mismo con el árbol situado al Este, ya que a éste si le han llegado los rayos solares y no ha necesitado buscarlos.

Los pies situados en el Cementerio de los Canónigos cuentan con una edad de unos 85 ó 90 años, teniendo un peor porte que sus congéneres al estar ubicados en peores zonas con escasa luz y humedad constante. Ambos han sufrido daños, observándose en la bifurcación de uno, cosa rara en una especie monopódica como el ciprés, y en la pérdida de parte de la copa del otro pie los mencionados daños. La localización del Cementerio en una zona de vientos, siempre en la dirección del barranco del Arroyo del Vado, podría ser otra causa de esos daños en las guías terminales y copas.

También situado en el Cementerio encontramos un tocón arrancado al que se le midieron los anillos, dando como resultado una edad de unos 120 años.
  
La escasa presencia de esta especie en dos espacios tan caracterizados para tenerlos como son el Claustro y el Cementerio, hace necesaria la plantación de nuevos individuos para la recuperación estética de ambos espacios. La mayor afluencia de gente que posee el Claustro hace más pronta la actuación en éste para una rápida incorporación al paisaje catedralicio.

EL PINAR DE SIGÜENZA

Gonzalo Carpintero Laguna - Ingeniero Técnico Forestal
Articulo publicado en ANALES SEGUNTINOS Nº 18 (2002)

   Para muchos seguntinos, nombrar al pinar es sinónimo de recreo, desahogo, esparcimiento, bálsamo, ... así como cualquier otro adjetivo que pueda calificar a este espacio natural como lugar de influencia en el discurrir social seguntino. Esta masa arbórea se ha adueñado de parte del ocio del habitante y visitante de Sigüenza. Antes de seguir catalogando al pinar, voy a definir lo que se considera por Pinar de Sigüenza:
   Sabidamente en el lugar, el Pinar es la zona de pinos que hay debajo de la Pinarilla, desde el Oasis hasta el moretón; a un lado discurre la cuerda de la carretera de Alcolea y al otro, el camino de la Lastra y el Arroyo del Vado. Popularmente, y según las voces locales es una zona distinta y diferenciada de lo que se denomina “Pinarilla”, situada al principio desde Sigüenza, y de lo que es el “pinar de Barbatona” (al final), desde el Morretón y el Barrancazo.
   Geográficamente como: Mancha arbórea de pino resinero que limita al norte con el monte la Pinarilla y la finca La Lastra, al sur con la cuerda, baldíos de Barbatona y valle de Valdemerinas, al oeste con la cuerda y al este con el término de Alcuneza, el Morretón y pinar de Barbatona.
   Administrativamente como: Monte perteneciente al término municipal de Sigüenza, incluido en el Libro de Bienes del Excmo. Ayuntamiento de Sigüenza; Monte Municipal declarado de Utilidad Pública e incluido con el nº 229 en el Catálogo Provincial de Montes. Se encuentra deslindado, amojonado y ordenado.
  
   El pinar procede de repoblación artificial, allá por principio de los años 40, al finalizar la guerra civil española. Al alcanzar los pinos la edad adulta, (unos 20 años) se comenzaron a resinar, siendo fuente de recursos y subsistencia de numerosas familias seguntinas, que obtenían la miera de la resinación y posteriormente se llevaba a destilar a la factoría que la Unión Resinera Española tenía en Mazarete. Con la introducción en el mercado de los productos derivados del petróleo, entró en decadencia esta industria, hoy en ruinas, dejándose de resinar estos pinares, más concretamente éste de Sigüenza hacia el año 1975.
   Este cambio en la función de explotación del pinar, productos directos por uso indirecto, no varía la función ecológica de alto valor que supone tener esta mancha arbórea en la estación que se encuentra.

   En las siguientes líneas quiero hacer una breve descripción ecológica del pinar para ilustrar al lector en que consiste esta formación vegetal, y una sencilla aportación a lo que debe ser su persistencia.
   Las coordenadas entre las que se encuentra el pinar son 1º 03’ 20 “ - 1º 05’ 25” de longitud Oeste del meridiano de Madrid y 41º 04’ 30” – 41º 05’ 25” de latitud Norte.
   La altitud oscila entre los 1.191 m de máxima, en el alto de la casilla (junto a la torre de incendios) y los 1.040 m de mínima, en el campamento, sobre el nivel del mar en Alicante.
   No pertenece a ningún sistema montañoso, encontrándose aislado en la estribación meridional de la Sierra Ministra.
   Los límites naturales que delimitan el pinar son: por el norte, Arroyo del Vado; por el sur, divisoria norte de la vaguada del Arroyo de Valdemerina; por el este, Arroyo del Barrancazo y Arroyo de los Tejares; por el oeste, confluencia del Arroyo del vado con Arroyo de Valdemerina.
    La pendiente es bastante uniforme en toda la extensión del monte, no sobrepasando el 20 %, excepto en los barrancos donde puede llegar al 35 – 40 %. Se puede considerar como altitud media los 1.100 metros, rompiendo esa uniformidad varios barrancos, que son cauce de uno o varios arroyos, por los que solo baja agua en primavera, destacando el Arroyo del Vado, el Arroyo del Lucio y el Arroyo de Valdemerina. Puntualmente se encuentran charcas y sitios de drenaje impedido en el fondo de estos valles, a causa de capas de arcillas bastante compactas.
   Presenta una marcada exposición Norte, a umbría, quedando algunas laderas a exposición Sur, solana.
   Geológicamente se sitúa sobre rocas del Triásico, siendo arenas del Butsandstein. Al sur aparecen carniolas del Supra-Keuper y una pequeña muestra del Liásico.
   Hidrográficamente se sitúa en la cuenca principal del Tajo, y secundariamente en la del Henares, donde desembocan todas las aguas que por él discurren. No presenta cursos de agua permanentes y si torrenteras y arroyos de temporada.
   Para considerar las circunstancias climáticas se han tomado y analizado los datos de la estación meteorológica “El Bosque”, situada al principio del pinar, junto al oasis, ubicación que garantiza veracidad, pues no hay que hacer correcciones en cuanto a su latitud y altitud. El periodo estudiado discurre entre 1964 y 1984. Así obtenemos que, las variables climáticas que condicionan la vida en el pinar son:
   Temperatura media anual 10,3º C
   Temperatura media de las máximas 18,1º C
   Temperatura media de las mínimas 2,5º C
   Temperatura máxima absoluta 43,0º C
   Temperatura mínima absoluta - 18,3º C
   Precipitación media anual 607,4 mm
   Precipitación mínima en un año 393,7 mm
   Precipitación máxima en un año 820,6 mm
   Periodo de helada segura 5 meses (ene, feb, mar, nov, dic)
   Periodo vegetativo 5 meses (abr, may, jun, sep, oct)
   Periodo de sequía 2 meses (jul, ago)
Según la Clasificación climática de Allué Andrade:
   IV6 Clima mediterráneo genuino moderadamente cálido menos seco
Según la Clasificación Climática de Thornthwaite
   Clima mesotérmico subhúmedo
    En cuanto a los suelos donde se ubica el pinar, éstos son tierras pardas meridionales sobre areniscas, asociados a suelos poco evolucionados, de perfiles A/C, ranker y litosuelos silíceos. Comúnmente, en las zonas desprovistas de vegetación, aparece una pequeña capa de evaporación de unos 2-3 cm., que se rompe formando grietas. Son comunes las alteraciones de tipo físico debidas a las heladas, que deparan restos rocosos en superficie. Son suelos blandos, muy fácilmente erosionables por escorrentía y abrasión, dato que conduce a considerar la masa de pinos (pinar) que puebla estos suelos como de gran estabilizadora y conservadora, deteniendo su erosión.
   La vegetación del pinar consta de una masa pura de la especie Pinus pinaster Ait., comúnmente llamado pino resinero, proveniente de repoblación allá sobre el año 1940. La encina, Quercus ilex L.,aparece en los bordes y cercanías del pinar, siendo bastante escasa dentro de él. El quejigo, Quercus faginea Lamk., es la especie acompañante, que abunda por el interior del pinar. Otras especies frecuentes son el enebro, Juniperus communis L., y los chopos (Populus nigra L.) y sauces (Salix sp.) en las vaguadas, arroyos y zonas de encharcamiento. Hay presencia testimonial de algunos pies aislados de pino silvestre (Pinus silvestris L.) y pino piñonero (Pinus pinea L.) probablemente procedentes de la repoblación original en 1940. Otra especie noble presente en las inmediaciones del pinar es la sabina, Juniperus thurifera L., en parecidas ubicaciones que la encina.
   El estrato arbustivo se encuentra más desarrollado que antiguamente cuando el pinar se resinaba. Se compone de brecina (Calluna vulgaris (L) Hull), muy extendida; jaras, Cistus laurifolius L., Cistus ladanifer L. y Cistus crispus L.; zarzamoras (Rubus sp.)y rosáceas, (Rosa sp.), resultando matas de gran desarrollo en los terrenos mas húmedos; tomillos, Thymus mastichina L.; gayuba, Artostaphyllos uva-ursi (L) Sprengel, colonizando los suelos; y algún cantueso, Lavandula stoechas L. Dentro de este estrato arbustivo cabe incluir a toda la regeneración de las especies arbóreas principales, sobre todo pino resinero, que llega a formar rodales bastante extensos de pies jóvenes.
   Como su propio nombre indica, pinar, es una mancha arbórea de pinos, en nuestro caso de la especie pino resinero, Pinus pinaster Ait.,. Dado su protagonismo en el contenido de estas líneas, cabe ahondar un poco en su conocimiento.
Pinus pinaster Ait. Familia. I.- PINACEAE
Subfamilia.- Pinoideae
Nombres vulgares.-Pino resinero (Sigüenza), Pino negral, Pino negrillo (Guadarrama, Gredos, Castilla la Vieja), Pino rodeno (Aragón, Cuenca, Valencia, Comarca de Molina de Aragón), Pino rodezno (Jaén), Pino borde (Baza), Pino rubial (Avila), Piñeiro bravo (Galicia)
Nombres extranjeros.- Pin maritime, Pin des Landes (Francia), Pinheiro bravo (Portugal), Pinastro (Italia), Cluster pine (Gran Bretaña), Igelföhre, Sternkiefer (Alemania).
Nombres comerciales.- Pino gallego, Pino de las Landas, Pino negral.
   El nombre latino de los pinos, Pinus, fue mantenido por Linneo como su nombre científico y deriva, según algunos, del celta pin: montaña, roca; por la facilidad con que algunas de sus especies viven en terrenos descarnados; pero según otros autores derivaría de pitu, nombre sánscrito del pino. Pinaster era el nombre romano de un pino silvestre y está formado añadiéndole el sufijo aster, que denota parecido imperfecto y fue muy empleado para componer los nombres con que se designaba a las razas silvestres de las plantas cultivadas.
   Árbol de talla mediana, no soliendo pasar de los 20 metros. Porte regular en su juventud, a modo de abeto, siendo variable en la edad adulta, la resinación modifica la silueta de estos pinos. El sistema radical es el más fuerte de los pinos españoles, consta de una raíz principal penetrante y secundarias muy desarrolladas. Tronco derecho o flexuoso, bastante lleno, con un coeficiente mórfico de 0,55 en los resinados y de hasta 0,60 en los mas desarrollados. Las corteza del fuste es negruzca y áspera en su juventud; en la madurez el ritidoma es grueso, agrietándose profundamente, dando lugar a teselas o costillas irregulares, negruzcas, rugosas, al fin pardo-rojizas, separadas por surcos de viso amoratado. Copa bastante clara, piramidal en los jóvenes, luego redondeada o con lóbulos agudos, se reduce al tercio superior de la altura del árbol y aún menos en masa; en los pies viejos se torna aparasolada o acampanada, vacía en el interior. Ramas erecto patentes, regularmente verticiladas hasta edad avanzada. Ramillos fuertes pardo rojizos, con escudetes gruesos y cojinetes salientes; normalmente son uninodales, accidentalmente pueden tener dos metidas en el año. Brotes rojizos, a veces con tinte carmín o rosado al desarrollarse. Yemas no resinosas, ovoideas o subcilíndricas, terminadas en punta corta, blanquecino peludas, por las largas pestañas de sus escamas pardas, franjeadas de blanco, libres revueltas en sus extremos. Acículas envainadas por dos, rígidas, gruesas y largas, las mayores de los pinos españoles, con 15 – 25 cm de largas y 2 – 2,5 mm de grueso, acanaladas o planas en la cara interna, finalmente aserradas en los bordes, con ápice pinchudo, de color verde oscuro vivo; permanecen en el árbol 3-4 años.
   Flores masculinas de 1-2 cm de largas y 4-6 mm de grueso, amarillentas, cilíndrico-apuntadas, muy numerosas, en espigas de 6-7 cm. Estambres con laminilla grande, redondeada, algo dentada. Conos floríferos femeninos verticilados por 2-3 o mas, rara vez aislados, erectos, pedunculados, de 20-22 mm de largo, rojizos mas o menos amoratados, con ombligos piramidales.
   Piñas sentadas o subsentadas, revueltas, subsimétricas o algo asimétricas, cónico-alargadas, con frecuentes extravasaciones de resina entre las escamas, de 8-20 cm de largas, las mayores de los pinos españoles. Apófisis romboidal-apiramidadas, pardo-rojizas, lustrosas, con quillas transversales muy marcadas y ombligos punzantes, rectos, comprimidos. Se desarrollan mas las escamas del lado externo de la piña, mas iluminado. Piñones oblongos, de 7-9 mm negros y lustrosos por una de las caras, pardo-grisáceos por la otra, con ala articulada pardo-grisácea, ancha, 4 veces mayor que la semilla. El piñón pesa 0,035-0,065 gr. Embrión generalmente con 6 a 8 cotiledones.
   Florece de abril a primeros de mayo. La piña está madura a final del verano del siguiente año, pero la dehiscencia y caída de los piñones no tiene lugar hasta la primavera o verano del año tercero. Los piñotes suelen quedar en el árbol 1 o 2 años más.
   Es una especie típicamente mediterránea occidental, su área natural es reducida, comprendiendo España y Portugal, Sur de Francia, Italia, Marruecos, Argelia Túnez e isla de Pantellaria. Sus representaciones más extensas se sitúan en la Península Ibérica. En España es el pino que ocupa mayor superficie naturalmente y el más ampliamente utilizado en repoblación forestal.
   El pino resinero es una especie de temperamento robusto con gran exigencia de luz, capaz de colonizar terrenos áridos, con formaciones rastreras y abiertas, y cuyos brinzales soportan mal la sombra desde pequeños, de ahí la proliferación de gran regeneración en los claros y zonas abiertas. Soporta fuertes heladas de hasta –20º C. Estas condiciones la caracterizan como una especie típicamente mediterránea.
   Encontramos gran variedad de enfermedades que afectan a este pino: Armillaria mellea, Cenangium ferruginosum, Fomes pini, Fomes pinicola, Lophodermium pinastri, peridermium pini y Diplodia acicola entre las más importantes, todas ellas hongos, y con presencia detectada en el pinar. Es frecuente ver también parasitando en estos pinos al muérdago. Entre las plagas que pueden afectar a este pino encontramos Thaumetopoea pityocampa (procesionaria), Dendrolymus pini, Pissodes notatus, Ryacionia buoliana, Ryacionia duplana y Blastophagus piniperda, todos ellos insectos y con presencia observada en el pinar.
   Presenta el crecimiento más rápido de entre los pinos peninsulares. Su longevidad es mediana, pudiendo alcanzar los 200-250 años, siendo variable con el tratamiento, ya que la resinación reduce su vida considerablemente.
   Es un pino perteneciente a un grupo que data del cretáceo inferior, habiéndose encontrado especies muy afines en los sedimentos miocenos.
   Madera de grano basto y anillos anuales muy aparentes, de albura blanco amarillenta y duramen rojizo, bastante ligera (densidad media 0,5), es la más resinosa del género.
   Su corteza, como la de todos los pinos, es astringente, y se empleó como curtiente de pieles (Cuenca). Los brotes tiernos se han empleado como alimento de ganado en épocas de escasez, principalmente en los inviernos muy fríos y con fuertes nevadas; los cogollitos, en forma de infusión, en medicina popular, para combatir los catarros y bronquitis. Los piñotes se han usado frecuentemente como combustible, sobre todo para encender chimeneas. De los tocones se obtienen buenas teas.
   El aprovechamiento más característico de este pino es el de la miera, como ha ocurrido en el pinar de Sigüenza. Mediante incisiones longitudinales, llamadas caras, que profundizan hasta las primeras capas del leño, donde se encuentran los canales resiníferos, se sangra la resina canalizándola hasta recipientes de barro (potes) que se cuelgan de la base de la muesca. Se obtiene de media entre 2 –3 kg/pié/año de miera, llegando hasta los 5 kg en las mejores estaciones. La miera (trementina) es un líquido incoloro o dorado que se solidifica prontamente al contacto con el aire, tiene un olor característico, y por destilación en vapor de agua se obtiene la esencia de trementina o aguarras constituida principalmente por pineno y nopineno; queda como residuo la resina, denominada colofonia o pez griega, ya que antiguamente se traía de la ciudad griega de Colophon.
   En medicina se ha empleado la trementina y la colofonia en diversos emplastos, ungüentos y linimentos, como el conocido “ungüento regio”, en forma de friegas contra el reuma y otros dolores. También sirven la trementina o su esencia como antiséptico y balsámico, principalmente en las afecciones de las vías respiratorias.
   Quemando la madera y astillas del pino se obtiene la pez del pino, de color negruzco, muy apreciada en veterinaria para combatir la roña del ganado y otras enfermedades cutáneas, durante su obtención hay que tener cuidado para que no se inflame la leña y se vaya quemando lentamente, soltando poco a poco la pez.

   En fin, son muchas y variadas las aportaciones que esta especie de pino ha hecho y puede hacer al desarrollo humano, más teniendo en cuenta su desplazamiento en el mercado por un producto como el petróleo, tan dinámico en su valor y su disposición, que puede algún día volver a hacer rentable las explotaciones resineras y el aprovechamiento de los pinares de resinero, como el nuestro. No obstante, el no realizar éste, no nos debe impedir seguir disfrutando de una masa arbolada tan simbólica y disímil en la comarca Seguntina, siendo ésta una zona típica de encinas y quejigos, y de tener en cuenta su elevado valor ecológico en una zona arenosa de alta capacidad erosiva.

BIBLIOGRAFÍA UTILIZADA:
CARPINTERO LAGUNA, Gonzalo (1993): Estudio Ecológico Básico de la Estación Forestal “Pinar de Sigüenza”. Inventario Natural. Madrid. E.U. Ingeniería Técnica Forestal.
LÓPEZ GONZÁLEZ, Ginés (1982): La Guía Incafo de los árboles y arbustos de la Península Ibérica. Madrid. Editorial Incafo.
CEBALLOS Y FERNÁNDEZ DE CÓRDOBA, Luis y RUIZ DE LA TORRE, Juan (1979): Árboles y Arbustos de la España Peninsular. Madrid. E.T.S. Ingenieros de Montes.

RESEÑAS Y NOTAS SOBRE LAS POBLACIONES DE AVES CARROÑERAS QUE SOBREVUELAN EL ENTORNO DE SIGÚENZA

por Gonzalo Carpintero Laguna - Ingeniero Técnico Forestal
Articulo publicado en ANALES SEGUNTINOS nº 22 (2006)

   Este es el tercer artículo que publico en esta colección de anuarios, motivado ciertamente con el propósito de reivindicar, entre efemérides de hidalguía, linajes, genealogía de ilustres y baptisterios históricos, las riquezas naturales de este arrinconado paraje donde se inscriben los dominios de Sigüenza.
   Espero seguir con esta humilde afición de retratar estos valores, y dado que hay una escasez de documentación que nos permite conocer la historia de éstos (pues también la tienen), sirvan estas líneas y otras que vengan, como documento para generaciones futuras, pues la prosa, como buen arte, forma parte de las expresiones humanas que permanecen en el tiempo.

INTRODUCCIÓN
  
   Uno de los valores naturales que graban la riqueza de cualquier zona del planeta es la variedad faunística. Las especies animales silvestres tienen la particularidad de ser esquivas para el ser humano, probablemente por supervivencia, por lo que su observación y estudio es áspero pero fundamental para su conservación.
   El presente artículo es resultado de un análisis técnico realizado por el autor, y tiene como objeto principal, evaluar las poblaciones de aves carroñeras que campean actualmente por el entorno de Sigüenza (Guadalajara).
  
  
En ningún momento el objeto de este análisis debe ser considerado como un censo de especies de la zona, sino una exposición de las especies de aves carroñeras que tienen presencia sobre el ámbito de análisis.
   Este artículo siempre se referirá a las especies de aves carroñeras por su nombre común o vernáculo. Cuando se utilice el término "carroñeras", se hará en referencia al conjunto de las especies que se describen en el presente escrito, pertenecientes todas ellas al Orden Falconiformes, Familia Accipitridae.



METODOLOGÍA, DOCUMENTACIÓN Y RESULTADOS
   El Análisis se ha realizado basándose en observaciones directas de las aves carroñeras en el entorno del municipio, interaccionando esta información con la existente de años anteriores recopilada por este autor, asi como con la existente en los Organismos oficiales de Medio Ambiente.

1º) Las observaciones “in situ” se iniciaron en el mes de agosto de 2006, y finalizaron en noviembre de 2006 (4 meses) y se centraron sobre el Cerro de La Quebrada, (coordenadas UTM: WL 52858 454490), sobre una zona de depósito de restos y despojos animales (muladar) utilizada por distintos carniceros de Sigüenza y el matadero municipal. Las observaciones han sido directas sobre los individuos, procurando coincidir en aquellos momentos de aporte de esas materias orgánicas animales. Estos datos se deben aproximar a lo que sería un conteo de las especies que campean por la zona, no de las nidificaciones.
   Las observaciones directas sobre el citado muladar y sus cercanías han deparado unas cifras de:

   FECHA         (17/ago/06)        (2/sep/06)          (11/sep/06)      (1/oct/06)        (28/oct/06)        (11/nov/06)
                  15,00 – 18,00 h     16,00 – 18,30 h      11,00 – 15,00 h     9,00 – 12,30 h     9,30 – 12,30 h      15,30 – 18,00 h
                                                                                                                          15,30 – 18,00 h
Buitre leonado       56                     72                      64                     58                 83                     57
Alimoche                1                       2                       1                       -                   -                        -
Milano negro           5                       6                       4                      1                   -                         -
OTROS (nº)             -             Milano real (1)         Zorro (1)                  -              ratonero (1)              -
                                                                                                                       ¿águila real (1)?
Cabe deducir de las observaciones, que las colonias de alimoche han realizado la emigración al continente africano durante el mes de septiembre, y las colonias de milano negro a finales de septiembre /1os de octubre.


2º) Si tenemos en cuenta los datos suministrados por la Sección de Vida Silvestre de la Consejería de Medio Ambiente en Guadalajara (Órgano ambiental competente), se tiene que los últimos datos censales oficiales de colonias de buitre leonado y alimoche de la provincia datan de 1995.

   Para el buitre leonado se censan por la zona 5 colonias:
nº 45 - Torremocha del Campo (se corresponde con los cortados de La Tajera – río Tajuña)
nº 46 – Mandayona (se corresponde con los cortados del final de Aragosa – río Dulce)
nº 47 – Huérmeces del Cerro (se corresponde con los cortados del Molino de Huérmeces – río Salado)
nº 48 – Riofrío del Llano (se corresponde con los cantiles de Santamera – río Salado)
nº 49 – Sigüenza (se corresponde con los cortados de la Riba de Santiuste – río Salado)
   Para el alimoche se censan 12 parejas en la zona considerada como Altos Ríos Henares y Tajuña, con nidificaciones en los mismos valles del Henares y el Tajuña, así como en alguno de sus afluentes (Dulce y Salado, para el Henares).
   No hay documentación ni registros referentes al milano negro.
3º) Este Autor viene realizando un censo anual en primavera (abril / mayo), desde el año 2000, para distintas especies de aves en la zona de influencia de Sigüenza, que abarca desde el límite provincial (al norte), la autovía A-2 (al este), la carretera comarcal CM-101 hasta Jadraque (al oeste), y la carretera local de Jadraque a Mandayona (al sur), e incluye el enclave del pantano de La Tajera al este de la autovía A-2. Entre las especies que se siguen (águila calzada, halcón peregrino, ratonero, carroñeras, y otras) se encuentran algunas de las que son objeto de este análisis, y deparan los siguientes datos:
   Para el buitre leonado mantiene la nomenclatura y ubicación de las colonias censadas por la Consejería de Medio Ambiente:
nº 45.– Torremocha del Campo (La Tajera)
nº 46.– Mandayona (Aragosa – Dulce)
nº 47.– Huérmeces del Cerro (Huérmeces – Molino)
nº 48.– Riofrío del Llano (Santamera – Salado)
nº 49.– Sigüenza (Riba de Santiuste – Salado)
   Y amplia la localización de colonias en:
nº 101.– Cutamilla (Henares)
nº 102.– Pelegrina (Dulce)
nº 103.– Viana (La Muela)
   Para el alimoche se realiza el seguimiento en dos puntos de nidificación primaveroestival estables:
nº 201.- Pelegrina (río Dulce)
nº 202.- Cutamilla
   En cuanto al milano negro se ha localizado recientemente (año 2005) una colonia en El Rebollar de Sigüenza, anotándola como:
nº 301.- El Rebollar

Las cifras que se han anotado durante el censo de este año (abril 2006) deparan los siguientes resultados:

2006                Buitre leonado                                  Alimoche            Milano negro

45                 5 nidos (3+2? pollos)     3 pp                       -                          -

46 (*)           23 nidos (21+2? pollos)   8 pp                        -                         -

47                 14 nidos (14 pollos)       5 pp                        -                         -

48               19 nidos (15+4? pollos)   6 pp                        -                          -

49                  8 nidos (7+1? pollos)   3 pp                         -                          -

101                 7 nidos (7 pollos)        3 pp                         -                          -

102               5 nidos (4+1? pollos)     2 pp                        -                          -

103                  2 nidos (2 pollos)        3 pp                        -                          -

201                            -                                       1 nido (1 pollo)                   -

202                            -                                       1 nido (1 pollo)                   -

301                            -                                                    -               2 nidos (2 pollos)

(*) se ha ampliado el área inicial (1995) de ubicación de los nidos
pareja segura (nido): es el nido ocupado, con observación de relevo, adulto incubando, huevo o pollo.
pareja probable (pp): adulto o pareja que regenta nido pero sin dar muestras de reproducción activa.

   El buitre leonado sigue una estrategia reproductiva que lo cataloga como nidificante en colonias densas (Newton, 1979; Cramp y Simmons, 1980). A pesar de ello, existen ciertas discrepancias respecto al concepto de colonia y su definición, por lo que el censo que este autor viene realizando, ha adoptado el criterio seguido por Arroyo et al. (1990), en el que se considera como colonia el espacio concreto de reproducción utilizado por al menos dos parejas de buitres leonados. Y se ha seguido como criterio arbitrario, el considerar colonias diferentes a los núcleos de nidos separados por distancias superiores a los 500 m del nido más próximo.
   El alimoche es una especie migratoria que inverna en los trópicos africanos subsaharianos. Nidifica aislado en cantiles y cortados, aunque se pueden unificarse en nidos independientes del mismo cantil, cuando se juntan individuos de distintas generaciones. El criterio seguido es el de considerar cada nido de forma independiente, sin contemplar distancias entre ellos.
   El milano negro, al igual que el alimoche, es especie migratoria, que pasa el invierno en el continente africano. Al volver, nidifica gregariamente agrupándose en colonias, principalmente sobre árboles de espesas copas.
   En resumen, que las poblaciones de las especies objeto del artículo: buitre leonado, alimoche y milano negro, y que tienen su área de influencia (campeo y nidificación) en la zona de Sigüenza (descrita anteriormente), se estima que son de:
   Buitre leonado: unos 300 individuos
   Alimoche: 6 (9) individuos
   Milano negro: 6 (12-14) individuos
( ) entre paréntesis los cálculos censales teóricos de individuos en la zona, aunque sin observar directamente.


BIOLOGÍA Y STATUS DE LAS ESPECIES IDENTIFICADAS
   En este apartado se hace una reseña de los aspectos más significativos de la biología de las especies de aves consideradas en el análisis, así como el estado de las poblaciones a nivel nacional y provincial, atendiendo en cada caso a las categorías de estado de conservación en la que se encuentran y a la tendencia poblacional, así como a las posibles figuras de protección de las que gozan.
   El análisis se ha centrado en las tres especies con poblaciones más o menos importantes en la zona: Buitre leonado (Gyps fulvus Linnaeus, 1758), Alimoche (Neophron percnopterus Linnaeus, 1758) y Milano negro (Milvus migrans, Boddaert, 1783).
   La confirmada presencia de algún individuo de Milano real (Milvus milvus) y ratonero (Buteo buteo), y la presunta presencia de un individuo de águila real (Aquila chrysaetos), observados por la zona, no va a ser considerada objeto de análisis, salvo como un indicio presencial de éstos, y cuyo estudio sería otro muy distinto a éste.
   A continuación se detallan aspectos de la biología de las especies de carroñeras analizadas:

TÉCNICAS DE VUELO
   De las especies objeto de análisis, dos son veleras propiamente dichas (buitre leonado y alimoche) ya que realizan sus desplazamientos apoyándose en corrientes de aire de diferente naturaleza. En áreas llanas, las veleras aprovechan las corrientes ascendentes de aire caliente (térmicas). Estas térmicas se forman sobre superficies de suelo recalentado y en ellas el aire asciende por la parte central mientras se produce una corriente descendente por los extremos. Estas térmicas pueden llegar hasta los 2.500 m de altitud, alcanzando 1 km de anchura total.
   En estas condiciones, gracias a la elevada superficie de sustentación que proporcionan las grandes alas de estas aves, el propio aire caliente empuja al ave hacia arriba mientras ésta ciclea dentro de la comente ascendente de la térmica. Las alturas habituales que alcanzan las veleras en sus ascensos suelen estar alrededor de los 300 a 600 m sobre el nivel del suelo, a partir de los cuales el ave desciende en busca de alimento rastreando amplias zonas.
   El milano negro no es una velera propiamente dicha, debido sin duda a su escasa envergadura alar, no obstante se comporta como una velera pero de muy baja altura, es muy común verle sobrevolando carreteras en busca de cadáveres atropellados.

ESTRUCTURAS DE VUELO 
   Las dimensiones de las estructuras de vuelo de un ave y su peso determinarán su mayor o menor facilidad para ejercer una estrategia de vuelo en el aprovechamiento de corrientes de aire de muy diversa naturaleza. Para evaluar el fundamento del vuelo de un ave, se suelen utilizar parámetros como la carga alar y el aspect ratio (longitud del ala / anchura del ala).
   El alimoche y el milano negro presentan un aspect ratio alto en comparación con el buitre leonado, mientras que éste último posee mayor carga alar (0,77 gr/cm2) en comparación con el alimoche (0,60 gr/cm2) y el milano negro.
   Las especies con menor carga alar (alimoche y milano negro) son capaces de remontarse en corrientes ascendentes de menor entidad (térmicas débiles y vientos de ladera). Además, al tener un aspect ratio alto en comparación con el buitre leonado, su diseño, parece apropiado para áreas abruptas donde son frecuentes los vientos de ladera. Estas dos especies patrullarán fundamentalmente a baja altura y escasa velocidad, y tendrán más inconvenientes a la hora de llevar a cabo desplazamientos a largas distancias, al contrario de lo que ocurre en el caso del buitre leonado. Esta especie, apoyándose en su gran carga alar, puede cubrir grandes desplazamientos en cortos intervalos de tiempo, necesitando por tanto espacios y periodos en los que la insolación sea alta y haya fuerte viento.
   Precisamente, el ámbito donde se ubica el muladar, que ha servido de punto de observación, se caracteriza por soportar momentos de fuerte viento. Las principales rachas son las asociadas al viento procedente del noroeste que azota en cualquier época del año, aunque también predomina el viento procedente del sureste, de carácter más cálido que el anterior. Estos fuertes vientos, al acentuar el carácter árido de la región debido al aumento de la evaporación, permiten una elevada insolación anual, superior a las 2.680 horas de sol anuales y con más días despejados al año que cubiertos, casi 100 frente a 73.

ORGANIZACIÓN SOCIAL
   El buitre leonado es la única especie objeto de este informe estrictamente colonial a la hora de nidificar; el milano negro nidifica aislado para la puesta, pero en numerosas ocasiones, esta especie, pueden mostrarse social al formar dormideros comunales que integran principalmente a individuos inmaduros y adultos no reproductores. Mientras, el alimoche nidifica en parejas que se sitúan regularmente espaciadas sobre el terreno.

ÁREAS DE CAMPEO 
   Se entiende por área de campeo la superficie habitualmente recorrida por un individuo durante la búsqueda de alimento u otras actividades. Conforme es mayor el tamaño del ave, aumenta el área de campeo.
   En ensayos con buitres leonados del Pirineo marcados con dispositivos de lectura a distancia, se han detectado desplazamientos de 50-70 km lineales desde la colonia hasta los puntos de alimentación.
   En el caso que ocupa a este informe, la distancia aproximada entre el ámbito de ubicación del muladar y las principales colonias de buitre leonado es de entre 7 y 12 km.
   Estas observaciones demuestran que el área de campeo de los buitres leonados abarca zonas muy extensas. Sin embargo, al no haber sido marcados con radiotransmisores, es de suponer que esos datos estén infravalorados, y que los desplazamientos sean mucho mayores De hecho, estudios con otra especie, africana pero ecológicamente similar a ésta, como el Buitre moteado (Gyps rueppellíi Brehm.AE), y marcada con estos aparatos, han demostrado desplazamientos de hasta 140 km, controlando un área de miles de km2.
   En el caso del alimoche, la longitud de los desplazamientos es muy variable, según se trate de individuos inmaduros o reproductores, no desplazándose más allá de 20 km desde el punto de nidificación.
   El milano negro es el que menor longitud de campeo alcanza desde sus áreas de nidificación y/o dormideros.
   Así pues, es patente la tendencia de que conforme aumenta el tamaño del ave (buitre leonado > alimoche > milano negro) mayor es el área de campeo.
   A la vista de los estudios, el buitre leonado dedica una alta fracción del día (más del 60% de las horas de luz) a actividades relacionadas con la búsqueda de alimento (incluyendo su consumo), mientras que el alimoche y el milano negro dedican menos del 45%. La duración de las actividades de búsqueda de alimento puede variar profundamente a lo largo de las estaciones del año.

USO DEL HABITAT
   La frecuencia con que las carroñeras frecuentan un hábitat está fuertemente correlacionada con la probabilidad de encontrar allí carroñas, bien sea por una intensa carga ganadera o por la existencia de muladares, como es el caso que se presenta en este Análisis. Los milanos tienden a explotar zonas abiertas de montaña, aunque de vez en cuando algunos individuos adultos visitan zonas arboladas y de montaña. De todos modos, y generalizando, las tres especies de carroñeras estudiadas tienden a buscar más su alimento en zonas despejadas (eriales, pastizales, etc.) que en zonas arboladas.

ALIMENTACIÓN
   Las carroñeras son los únicos vertebrados capaces de explotar eficazmente cadáveres de otros animales como fuente de alimento. Las fuentes de alimento potencialmente utilizables por estas tres especies son las siguientes:
   Cadáveres abandonados por depredadores, debido a la ausencia de grandes carnívoros en la zona, esta fuente de alimento es muy rara.
   Cadáveres de reses muertas por enfermedad o accidente. Esta fuente está ligada a las carreteras y a la existencia de ganado en régimen extensivo, algo cada vez más infrecuente
   Restos depositados en muladares: los lugares donde se vierten cadáveres de animales son visitados regularmente por estas aves.
   El buitre leonado aprovecha preferentemente las carroñas de grandes animales domésticos y salvajes más abundantes en cada zona. Por su parte, el régimen alimentario del alimoche y el milano negro es más variado, dominando cadáveres de conejo y los pollos muertos de perdiz y otras aves. El aporte de carroña (restos de carnicería) en los muladares y las visitas a los vertederos, complementan su dieta, ya que los dormideros de estas aves se encuentran asociados a estos dos lugares.
   En el caso que ocupa este informe, la presencia de muladares en el interior de fincas privadas con ganadería, donde se continúa con el aporte de restos animales, hace que se reúnan en ellos centenares de ejemplares, entre buitres leonados, alimoches y milanos negros.
   Aunque la información disponible de otros estudios es escasa, se sugiere que si la localización de las carroñas se vuelve predecible, las carroñeras concentran su esfuerzo de búsqueda en estos puntos a la vez que acortan el tiempo destinado a la búsqueda y limitan la magnitud de los desplazamientos. Asimismo, las carroñeras que visitan los muladares habitualmente, llegan a acostumbrarse a la presencia del hombre, no interfiriéndoles para nada la actividad humana en su alimentación.

DISPERSIÓN NATAL Y MIGRACIONES
   Existe muy poca información sobre dispersión juvenil de carroñeras ibéricas, pero ésta sugiere que los pollos de especies como el buitre leonado, tras independizarse, se alejan de las áreas de nacimiento, ocupando lugares donde existe alta disponibilidad de alimento. En el buitre leonado, estos desplazamientos pueden llegar hasta Senegal. Al parecer, los jóvenes suelen regresar, con periodicidad desconocida, a los lugares donde nacieron, fenómeno que se conoce como filopatria.
   Tanto el alimoche como el milano negro son típicamente migradores estivales, dejando la Península Ibérica en invierno y descendiendo a latitudes del sur del Sahara.

DORMIDEROS Y LUGARES DE NIDIFICACIÓN
   Dormidero es el área donde se posan las aves a digerir la comida ingerida y descansar después de la jornada de búsqueda. Lugar de nidificación, tal y como su nombre indica, es el punto donde establecen el nido para reproducirse, incubar y criar a los vástagos.
   Las carroñeras analizadas no nidifican en el área que ha servido de observación, sino que la utilizan como área de campeo. Sólo en el caso del milano negro hay varios dormideros relativamente cerca, en el monte de El Rebollar. Esto es debido a que el milano negro es muy poco exigente en cuanto al hábitat, aunque prefiere amplias superficies con cobertura vegetal poco densa.
   El buitre leonado, al ser colonial, nidifica en los cortados y cantiles de los valles fluviales circundantes, Henares, Salado y Dulce, y algún otro valle más retirado como el del Tajuña.

LUGARES DE ALIMENTACIÓN
   La ausencia de grandes carnívoros en la zona y la decadente presencia de ganado en régimen extensivo hace que los restos orgánicos depositados en muladares, de forma legal o no, constituyan un importante recurso alimenticio para estas especies. Uno de los principales problemas para la subsistencia de estas especies es la pérdida de fuentes de alimentación por eliminación de muladares y vertederos. Este problema se acrecentó a partir de la aparición de las EET's, más conocidas como "crisis de las vacas locas", en el que se limitaron de forma drástica las prácticas de eliminación de cadáveres que, antes del año 2000, servían de alimento a estas aves.
   En la comarca de Sigüenza, el sector ganadero es relativamente importante. Se alcanzan cifras superiores a las 3.000 unidades ganaderas (unas 5.000 cabezas de ganado) de las cuales 2.000 son de ovino, 500 de bovino, otras 500 de porcino y el resto, en números muy bajos, caprinos y aves. No obstante, no hay muladares como tales en toda la comarca, debido a que fue frecuente el uso de eliminación de cadáveres, sobre todo de porcino, a través de enterramiento en fosas y zanjas. Actualmente la eliminación de cadáveres está intervenida y se realiza mediante retirada e incineración.
   Las explotaciones ovinas se centralizan en naves distribuidas por el campo, alejadas de los cascos urbanos, donde se guarda el ganado por la noche, para salir a pastar durante el día. Es en esos puntos donde se maneja las reses, y donde en sus alrededores se tiran o retiran los cadáveres de los animales que mueren y no se motifican, lo que permite un rápida y fácil localización por las carroñeras, siendo éstas otras importantes fuentes de alimentación.

DISTRIBUCIÓN, TENDENCIA POBLACIONAL, AMENAZAS Y CONSERVACIÓN
   Dentro de la Unión Europea, España es el país que alberga, con diferencia, los mayores contingentes de rapaces carroñeras, censadas algo más de 18.000 parejas, si bien la población real, según las cálculos del censo, podría ascender hasta las 20.000. De entre todo el territorio nacional, doce provincias (Cádiz, Jaén, Navarra, Burgos, Huesca, Teruel, Cáceres, Segovia, Zaragoza, Logroño, Salamanca y Guadalajara) acaparan el 80 por ciento del total de la población nacional de éstas aves protegidas
   Guadalajara es una de esas 12 provincias que cuenta con una representación más completa y numerosa, con más de 1.200 parejas de carroñeras (entre las 3 especies consideradas en el análisis).
   Para la elaboración de este apartado se ha consultado la última revisión del Catálogo Nacional de Especies Amenazadas, el Catálogo Regional de Especies Amenazadas de Castilla – La Mancha, el Atlas de las Aves Reproductoras de España, así como las "listas rojas" de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y la Directiva de Aves de la UE (79/409 CEE)

BUITRE LEONADO

POBLACIÓN NACIONAL Y PROVINCIAL
   En 1999, el III Censo Nacional de la especie dio como resultado entre 17.000 y 18.000 parejas. Aproximadamente un 20% de esa población se sitúa en Castilla – La Mancha, contando la provincia de Guadalajara con las citadas 1.200 parejas de buitres leonados. La población de esta especie se distribuye preferentemente en dos zonas: una el Alto Henares y Tajuña, y otra el Alto Tajo, aunque hay colonias aisladas por otros enclaves de la provincia (río Mesa, ...).

TENDENCIAS POBLACIONALES: NACIONAL Y PROVINCIAL
   El incremento de población reproductora en España ha sido espectacular en las últimas décadas. Después de un serio declive en la primera mitad del Siglo XX y hasta la década de los años 60 (debido fundamentalmente a la persecución directa y al uso de veneno), y una vez casi eliminadas esas amenazas, la recuperación de su menguada población en un medio con enorme capacidad de acogida (en términos de disponibilidad de alimento y habitáis de cría apropiados), fue rápida y apoyada en un aumento de la tasa de supervivencia y en la reproducción. Así, se ha producido un incremento del 506 % entre 1979 y 1999. Aunque este incremento se deba, en una parte difícil de precisar, a la creciente mejor cobertura de los sucesivos censos (mayor esfuerzo aplicado, mejor conocimiento previo), es innegable que refleja un incremento real de la población muy destacado.
   En Guadalajara, entre 1979 y 1989 se observó un aumento del 100 %. En la última década, la población reproductora de buitre leonado ha aumentado un 300 %. Al contrario que en otras provincias, el incremento observado en el segundo periodo de censos es mayor que en el primero. Este hecho podría indicar una posible saturación del territorio para la especie, más si atendemos a su restricción alimenticia.

CATEGORÍA DE CONSERVACIÓN
   Como reflejo de esta tendencia tan positiva, actualmente no está amenazada según los criterios de la UICN. Por otra parte, figura en el Anexo I de la Directiva de Aves, a nivel nacional aparece como especie "De Interés Especial" en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas, al igual que en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas de Castilla – La Mancha.

AMENAZAS
   Pese a no estar globalmente amenazada, el repunte del uso del veneno en los últimos años (152 ejemplares muertos entre 1990 y 98), las molestias sobre las colonias, y la nueva legislación sobre el vertido de restos animales establecida como consecuencia de las Encefalopatías Espongiformes Transmisibles (a partir de aquí, EET's) suponen amenazas que, aún sin poner en peligro a la población reproductora a medio plazo, pueden afectar a su actual dinámica de crecimiento, productividad, etc., si no se corrigen. Ese incremento debe haberse visto favorecido por actuaciones de conservación específicas (comederos artificiales, cría en cautividad y reintroducciones puntuales, recuperación de ejemplares) o generales (protección de enclaves de cría), desarrolladas en las Comunidades Autónomas.
   El reciente Real Decreto 1098/2002 que regula la alimentación de aves rapaces necrófagas con animales muertos y sus restos puede evitar los efectos de las duras restricciones impuestas por el Real Decreto 2.454/2.000 que regula el Programa Integral Coordinado de vigilancia y control de las EET's.

ALIMOCHE

POBLACIÓN NACIONAL Y PROVINCIAL
   En 2002, un censo nacional promovido y coordinado por la Sociedad Española de Ornitología (SEO/Birdlife) con la colaboración de la Estación Biológica de Doñana-CSIC y administraciones autonómicas estableció una población de 1.320 - 1.480 parejas reproductoras.
   Castilla – La Mancha engloba en torno al 11% de la población nacional, con unas 160 parejas. El n° de parejas seguras en la provincia de Guadalajara es de 37, con 7 parejas probables. Su distribución en la provincia es básicamente igual a la del buitre leonado, con el 47 % de las parejas en el Alto Tajo, y otro núcleo importante (34 %) se sitúa en los Altos Valles del Henares y Tajuña. El resto de las parejas se distribuyen dispersas por sierras exteriores ligadas básicamente a cortados fluviales.

TENDENCIAS POBLACIONALES: NACIONAL Y PROVINCIAL
   En las últimas décadas del Siglo XX (1970-1990) se comprueba un incremento en el número de parejas, en buena parte fruto de la mejor prospección realizada en los censos, ya que los nidos de esta especie son poco llamativos y se encuentran en áreas difícilmente accesibles. Además, las parejas que fracasan pronto suelen abandonar los territorios, o al menos, los visitan irregularmente. La tendencia general de la población en los últimos 20 años ha sido de claro declive. Se ha extinguido en Almería, Madrid, Ávila y Orense, y es dudoso que permanezca en Valencia. En general, parece haberse mantenido en áreas de montaña y/o ganaderas, mientras que en áreas agrícolas se ha producido un claro descenso generalizado en toda España, llegando por ejemplo ha perderse hasta el 70% de los territorios en el Valle del Ebro durante este periodo. Además, en áreas donde se considera estable puede estar, sin embargo, en lenta recesión. Dado que esta especie ya estaba en declive al menos desde mediado del siglo pasado, y que no se prevé que esta tendencia revierta, es razonable considerar que en tres generaciones (39 años) el descenso pueda ser superior al 50%
   En la provincia de Guadalajara se ha registrado una estabilización con pequeño aumento de sus parejas nidificantes, pasando de 32 parejas seguras y 3 probables a 37 parejas seguras y 7 parejas probables, apreciándose un mayor auge en la zona del Alto Tajo.

CATEGORÍA DE CONSERVACIÓN
   Esta especie está catalogada a nivel mundial como "Vulnerable", y figura en el Anexo I de la Directiva de Aves. La subespecie de la Península Ibérica y Baleares se considera "En Peligro", pero la subespecie majorensis. localizada principalmente en Fuerteventura, se encuentra "En Peligro Crítico".
   Según el Catálogo Regional de Especies Amenazadas de Castilla – La Mancha aparece como "Vulnerable". A raíz de los últimos criterios adoptados por la UICN, es probable que próximamente pase a ser considerada especie "En Peligro"

AMENAZAS
  Las principales amenazas actuales son el uso ilegal de venenos para el control de depredadores, la reducción de la disponibilidad de alimento por la neumonía hemorrágica vírica del conejo, y la clausura de pequeños muladares utilizados también por los individuos no reproductores, cuya dependencia de estos recursos estables y predecibles es muy alta.
   Las medidas sanitarias sobre el vertido de restos animales establecidas tras el reciente brote de EET's, pueden agravar la situación futura, como le ocurre al buitre leonado (ver apartado anterior). Menor incidencia pueden tener las molestias en áreas de cría, la persecución directa y la intoxicación por biocidas agrícolas. El efecto de la pérdida de hábitat o, en general, alteraciones en áreas de paso o invernada, es desconocido.

MILANO NEGRO

POBLACIÓN NACIONAL Y PROVINCIAL
   La población en España es abundante, siendo la principal población de Europa occidental. Las estimaciones de la población nidificante son muy variables, llegando a alcanzar cifras de 25.000 parejas reproductoras. Las mayores densidades se alcanzan en los valles del Guadalquivir, Tajo y Guadiana, siendo la mitad occidental de la península la que acapara la casi totalidad de la población.
   La provincia de Guadalajara se encuadra en la línea divisoria entre la zona de mayor población (al oeste) con la de menor (al este). Las cifras censales que el MMA da para esta especie en la provincia, son de unas 60 parejas reproductoras, ademas de grupos de individuos adultos aislados. Los Organismos de la Comunidad Autónoma no presentan datos para esta especie.

TENDENCIAS POBLACIONALES: NACIONAL Y PROVINCIAL
  En conjunto, el número de parejas reproductoras a nivel nacional y provincial está teniendo un descenso no cuantificado, compensado por un importante reclutamiento de individuos subadultos aislados (sin formar pareja) debido a la mejora de la tasa de supervivencia juvenil. Esta tendencia claramente negativa de la población reproductora es previsible por procesos locales e intrínsecos a la especie, dependientes de la densidad y la saturación de algunos territorios. Esta disminución se podría acentuar si siguen actuando los factores de mortalidad adulta y subadulta, por el agotamiento final de la fracción flotante y la escasez de alimentación para mantener la capacidad reproductora.

CATEGORÍA DE CONSERVACIÓN
  Esta especie está catalogada a nivel mundial como "Casi Amenazada" y a nivel europeo y nacional como "En Peligro". Aparece en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas de Castilla – La Mancha bajo la figura de "De interés especial", y figura en el Anexo I de la Directiva de Aves de la UE.

AMENAZAS
   En la última década, la principal causa de mortalidad (32% de las registradas) ha sido el consumo de cebos envenenados, mortalidad que desorganiza la estructura de edades y puede tener implicaciones en la dinámica de la población Las muertes en tendidos eléctricos han supuesto el 23,3% de las registradas y se han incrementado los casos de electrocución. En la década de los 80 la muerte por tiro fue el principal factor de mortalidad (60 % de las pérdidas conocidas), y en la última década todavía ha constituido el 23,3 %. Los niveles de insecticidas organoclorados y bifenilos policlorados (PCB's) son menores que los umbrales críticos en rapaces, y no parecen causar mortalidad o afectar a la reproducción, aunque cabe la posibilidad de mortalidad local por plumbismo.
   No parece presentar problemas de fertilidad, pero se ha comprobado que las molestias en los lugares de cría influyen en su importante fracaso reproductor, batidas de caza, maniobras militares, vuelos a baja altura, infraestructuras y deportes de montaña agresivos, etc.
   La disminución de las poblaciones de conejo, así como de la ganadería extensiva se traduce en menor disponibilidad de alimento que afecta a los individuos más jóvenes, menos eficientes en el vuelo y exploración del territorio. Al igual que ocurre con el buitre leonado, las medidas adoptadas para prevenir brotes de EET's pueden suponer una disminución de las fuentes de alimento.

CONSERVACIÓN
   Las actividades humanas repercuten a menudo negativamente sobre las poblaciones de aves carroñeras. Las mayores causas de mortalidad se deben a la caza, al uso de venenos, a los choques y electrocuciones con tendidos eléctricos y a la persecución directa. Desde 1973, todas las especies de carroñeras ibéricas gozan de protección legal, reforzada posteriormente por legislación internacional y las diferentes normativas de las Comunidades Autónomas.
   Todo esto, junto con una sensibilidad popular cada vez mayor hacia estas especies y la creación de figuras de protección para sus habitáis (LICs, ZEPAs, IBAs, etc), ha hecho que la frecuencia de muertes relacionadas con el hombre vaya, aunque a ritmo lento, disminuyendo.
   La presencia de los muladares parece ser fundamental para la conservación y proliferación de estas aves.
   Estudios recientes señalan que una de las amenazas más importantes para la supervivencia del alimoche y el milano negro en la Península Ibérica es la desaparición progresiva de los muladares, ya que concentran sus efectivos en dormideros en torno a éstos. Estos muladares son especialmente beneficiosos para los individuos jóvenes de buitre leonado, que los utilizan reiteradamente en los meses críticos en que la alta montaña está cubierta de nieve.
   Una correcta gestión de los muladares, junto con el desarrollo de actividades de sensibilización, divulgación y educación ambiental que permitan una mayor implicación de la población local en la conservación de estas aves, es fundamental a la hora de conservar estas especies y sus hábitats.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
• Del Moral, J.C & Martí, R (eds.) 2001. El Buitre Leonado en la Península Ibérica. III Censo Nacional y I Censo Ibérico coordinado, 1999 Monografía n° 7 SEO/Birdlife, Madrid.
• Del Moral, J C & Martí, R (eds). 2002. El Alimoche Común en España y Portugal (I Censo Coordinado). Año 2000. Monografía n° 8 SEO/Birdlife, Madrid.
• Donázar, J A. 1992. Muladares y basureros en la biología y conservación de las aves en España. Ardeola, 39 (2): 29-40.
• Donázar, J A. 1993. Los Buitres Ibéricos Biología y Conservación. J M Reyero Editor, Madrid.
• Donázar, J A. 2003. Alimoche. Neophron percnopterus. En, R Martí y J C Del Moral (eds): Atlas de las Aves Reproductoras de España, pp. 166-167 Dirección General de Conservación de la Naturaleza - Sociedad Española de Ornitología, Madrid
• Fondo de Amigos del Buitre (FAB), 2000. Proyecto Gypaetus-Percnopterus. Memoria-Resumen 1986-2000.
• Martí, R. 2003. Buitre leonado, Gyps fulvus En, R Martí y J C Del Moral (eds) Atlas de las Aves Reproductoras de España, pp 168-169. Dirección General de Conservación de la Naturaleza-Sociedad Española de Ornitología, Madrid
• Sampietro, F. J., Pelayo, E & Cabrera, M. 1997. La importancia de los muladares en la conservación de las rapaces carroñeras de Aragón. Quercus, 137: 18-22.

ABREVIATURAS y SIGLAS UTILIZADAS
AAS Área de Alimentación Suplementaria
DOCM Diario Oficial de Castilla – La Mancha
BOE Boletín Oficial del Estado
CSIC Consejo Superior de Investigaciones Científicas
JCCM Junta de Comunidades de Castilla – La Mancha
DGCONA Dirección General de Conservación de la Naturaleza
EET Encefalopatía Espongiforme Trasnmitible
FAB Asociación "Fondo de Amigos del Buitre"
IBA Important Bird Área / Área Importante para las Aves
ICONA Instituto para la Conservación de la Naturaleza
LIC Lugar de Interés Comunitario
SEO Sociedad Española de Ornitología
ZEPA Zona de Especial Protección para las Aves

ORGANISMOS y ASOCIACIONES de CONSULTA

ADMINISTRACIÓN CENTRAL
Ministerio de Medio Ambiente - Dirección General de Conservación de la Naturaleza
Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación

ADMINISTRACIÓN AUTONÓMICA
Dirección General del Medio Natural - JCCLM
Instituto de Estadística de Castilla – La Mancha - JCCLM
Parque Natural del Barranco del Río Dulce - JCCLM
Servicio de Calidad Ambiental de Guadalajara - JCCLM
Servicio Provincial de Medio Ambiente en Guadalajara - JCCLM

ADMINISTRACIÓN LOCAL
Ayuntamiento de Sigüenza

ASOCIACIONES
SEO - Sociedad Española de Ornitología